Reincidentes

jueves, 11 de diciembre de 2008

De todo laberinto se sale por Arriba


De todo laberinto se sale por Arriba*

Un cielo púrpura y rosa cubre
la sábana de Dios
mientras el sol naranja rabioso
se suicida en el oeste.
Llueven pedacitos de muerte por todos lados.
Desde lo alto de mi piedra un gato negro
clava su mirada rubia sobre el pozo
en donde algunas vez vivieron
mis grises y dilatados ojos.
Con filosofía y altivez
parece inspeccionar
cada recoveco de mi alma
atrapada allí Abajo,
donde nada vive sin morir primero.
El hueco en mi boca espera aquel grito sordo
que espante a la bestia
como el rayo aguarda al trueno
con paciencia de hormiga.
Será en vano; esa voz hace tiempo que no llega.
Acurruco el coraje
y acaricio la idea de cerrar la vida.
Tan sólo un parpadeo
para despegarme de los huesos
que me aprisionan bajo tierra
y volver al agua, allá Arriba.
Tan sólo un parpadeo
para regresar a la no vida.
Tan sólo un parpadeo
para volver a ser pez.


*De todo laberinto se sale por Arriba (“Adán Buenosayres” de Leopoldo Marechal)

2 comentarios:

-Anna- dijo...

Yo la verdad sigo en mi laberinto, no hay arribas, abajos, costados...no hay nada. Supongo que siempre depende de la percepción que tenemos (y ya sabés que mi percepción dista mucho de encontrar salidas).

Creo que el poema tenía muchas posibilidades para ganar...pero bueno, al menos ganamos los que tenemos la oportunidad de leerlo.
Hay imágenes que son muy copadas, la muerte lloviendo, el lugar al que vamos para renacer, los huesos, y la del pez del final que se lleva todos mis galardones (aunque no sé qué galardones podría dar yo, pero bueh...vos entendés).

Yo concluyo que de vez en cuando el ser humano se encuentra tan aburrido en la vida-no vida, que empieza a crear cárceles propias que a veces, como me suele pasar a mí, dejan de tener salida...

Pero ya estoy re repetitiva...

En fin, me voy por donde llegué :)

Un besote Tin!

Andre dijo...

me encanta :)