Reincidentes

viernes, 25 de diciembre de 2009

Diciembre me sabe hipócrita



Diciembre me sabe hipócrita

La brisa de tu silencio
se me mete entre los huesos.
Me colma el frío y la alevosía
con que ese soplo rueda por la lengua
de un Diciembre hipócrita
que me encierra de todo
en su pirueta habitual de sortear
el no sueño de la vida.

25/12/2009

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Arrugas de la ausencia

Ayer, quince de Diciembre de 2009 en la reunión anual de mispoetascontemporáneos leyendo un poema escrito el once de Noviembre de 2007:


Arrugas de la ausencia

Gira la cuchara en la taza,
el café despierta mi olfato
y sobre la mesa el tedio me mira fijo.
En el baño un espejo
delata el tiempo,
se ríe y luego
llora.
Salgo…
El asfalto me muerde los tobillos.
Camino por la plaza de las huellas
en donde nos conocimos,
en las pequeñeces me siento
y me pierdo en la entelequia.
Cuando vuelvo,
el sol bosteza y la mirada se agudiza
en una, dos, tres, cuatro palomas
que me observan y no entienden,
o por lo menos eso parece.
Un perfume vuela
y me lleva hasta vos,
¿qué estarás haciendo ahora?
Seguro estás tomando mate con bizcochos
con Alicia y el conejo,
o tal vez leés el libro
que te regaló Wendy.
¿Quién sabe?
Hasta quizás estás pensando en mí.
La risa de una nena
me desvela.
La busco y no la encuentro;
la miopía y mi vanidad
me vencen otra vez.
Suenan campanas,
son las siete, hay que ir a la nostalgia
y, cuidadoso, traer algún que otro recuerdo.
No tienen fecha de vencimiento,
pero la otra vez me sostuve de uno
que me hizo bastante mal.
A veces es mejor no pensar,
me dice una hoja que cae del árbol,
hace dos vueltas carnero
y yace en mi mano.
Al tiempo, fragmento sus alas
en uno, dos, tres, cuatro pedazos,
las hormigas la suben a su lomo
y yo, trepo mi vista a esa perfección,
que abrupta, una suela rompe
con la torpeza que sólo puede tener un hombre apurado.
El sol se aburre,
una vez más,
y cierra los párpados el día.
Vuelvo a casa.
La oscuridad entra por la ventana
y viaja en puntas de pie
por todos los rincones.
A veces me da miedo
y prendo todas las luces,
entonces respiro…
Es irónico,
nunca entendí la razón.
Hay preguntas que no tienen porqués,
grita la vida
y su injusta manera de jugar
se me mete por los huesos.
Voy a nuestra habitación,
enciendo el velador y mis ojos,
la angustia espera alerta,
te miro en sepia,
le seco la mejilla a la foto
y te extraño;
hace uno, dos, tres, cuatro años
que duermo solo.

17/11/2007

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Veintitrés vueltas desesperadas y un poema devastador


Veintitrés vueltas desesperadas y un poema devastador

Voy a limpiarme de mí
sacarme la muerte de los labios.
Vomitar dos o tres metáforas crueles
desde el fondo de mi ferocidad.
Sostenerme
de un par de recuerdos engalanados
y despedir la puta hipoteca
sobre ese cuerpo de hoja muerta.
Voy a llenarte de hormigas las venas,
abrazar tu angustia
y lanzarte al otro lado de vos.
Desintoxicar tu día, morder el tumor
de la no vida
y escupirlo en el rostro de aquel Dios de cotillón.
Voy a escribir un poema.

18/11/09

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Había poesía en su mirada

Idea, no podrás ayudarme esta noche.
Ya no.
En el revés de su ida
veo al mundo derrumbarse
sobre el jardín de Safo.
Ya no hay caricias en su voz
ni en sus ojos guarida.
No hay rincones que me sostengan
en este vacío que me entierra
su adiós
ni resquicios en donde se filtre
la esperanza que consuele.
Tenías razón Macedonio:
nada quedó sin doler.
Había poesía en su mirada
y ahora habitan atragantadas palabras sin decir
revueltas en la garganta del verso.
Había poesía en su mirada
y sólo queda adherida
a la suela de los recuerdos
las esquirlas de un amor que nunca fue pisado.

4/11/2009